Tratamiento de desgarros en adultos mayores


Un desgarro es una lesión en la cual las fibras musculares se rompen debido a un estiramiento excesivo. Los desgarros musculares tienen una incidencia muy alta entre los adultos mayores a causa de la deficiencia en el tono muscular y la atrofia provocada por la inactividad física. La falta prolongada de ejercicio causa rigidez en las articulaciones y el deterioro muscular, lo cual provoca una alta probabilidad de desgarro. Es común que se desencadene luego de alguna actividad física que no se realiza habitualmente o bien alguna que se realiza por más tiempo de lo normal. Este tipo de lesiones con frecuencia se localizan en el cuello y la espalda baja.
En primera instancia, un desgarro muscular debe ser tratado inmediatamente durante la fase aguda. El tratamiento a seguir consiste en los siguientes pasos:
Protección: Se debe cubrir el área afectada con una superficie acojinada para evitar impactos que generen mayor daño.
Descanso: Es indispensable relajar el músculo para acelerar la curación y reducir el riesgo de una lesión aún más grave.
Hielo: Es muy importante aplicar hielo durante máximo veinte minutos en la zona de la lesión. La aplicación de hielo permite bajar la hinchazón al reducir el flujo sanguíneo en el área afectada.
Compresión: Hay que envolver el músculo desgarrado para reducir la hinchazón con vendajes, de preferencia vendajes elásticos especiales para este tipo de lesiones.
Elevación: Se debe mantener el área desgarrada lo más cerca que se pueda del nivel del corazón para evitar que la sangre se estanque en la parte lesionada.
Posteriormente los desgarros musculares pueden ser tratados con relajantes musculares (p. ej. Ibuprofeno), aspirina u otros medicamentos antiinflamatorios. Sin embargo, el mejor tratamiento es la prevención. Con el ejercicio adecuado y una postura que evite la tensión en la espalda se pueden evitar.