Infarto cerebral en los Adultos Mayores


Se le denomina así a la muerte de cierta parte de la masa encefálica provocado por un accidente
cerebrovascular. Éste suceso suele ser originado por una falla por embolización arterial de material
trombótico y su origen es diverso. Cualquier persona puede sufrir un infarto cerebral, pero el riesgo
aumenta considerablemente en pacientes mayores con hipertensión, diabetes, colesterol elevado, así
como en personas fumadoras. También existe un mayor riesgo en pacientes con problemas
cardíacos ya que sus factores favorecen a la formación de trombos o émbolos que pueden cortar el
flujo sanguíneo hacia el cerebro.

Las enfermedades cerebrovasculares se han convertido en la cuarta causa de muerte en adultos
mayores en Latinoamérica, y lo más alarmante es que la mayoría de las veces pudieron haber sido
prevenidas durante la juventud de los pacientes si estos hubieran llevado un estilo de vida más
saludable. Según la organización Internacional Action For Stroke Prevention, las enfermedades
cerebrovasculares se han convertido en una epidemia en América Latina en los adultos de 55 años
en adelante.

Pero, aunque las personas hayan llegado a una edad avanzada sin haberse cuidado lo suficiente, aún
se puede hacer algo para prevenir enfermedades en el cerebro, si se toman las medidas adecuadas y
se realizan ciertos cambios en su estilo de vida, se puede llegar a evitar padecer una enfermedad
cerebrovascular e incluso un Infarto Cerebral. En los adultos mayores que estén en riesgo de
padecer este infarto a nivel cerebral, se pueden tomar las siguientes medidas de prevención:
Cítricos.

Si se cambia la dieta del adulto mayor a una que esté muy surtida en cítricos, el riesgo de sufrir un
Infarto Cerebral disminuirá gracias a que estos contienen flavononas que fortalecen los vasos
sanguíneos y ayudan a que disminuya su inflamación. Este dato informativo es en base a un estudio
realizado por Harvard en mujeres, pero aseguran que el efecto beneficioso es el mismo en hombres.

Dormir
Según un estudio publicado en la revista Hypertension, el descansar profundamente ayuda en gran
medida a disminuir el riesgo de padecer hipertensión, y también sirve para quienes ya la padecen.
Las personas que tienen un sueño más profundo tendrán un menor riesgo de sufrir una presión
arterial alta, y por ende, el riesgo de sufrir un infarto cerebral también disminuirá.

Ejercicio
No importa qué tan grande sea la persona, el ejercicio siempre será un gran beneficio para mantener
el cuerpo saludable. Y en el caso de enfermedades cerebrovasculares, existen ejercicios que ayudan
a proteger al cerebro de sufrir ciertos padecimientos o un infarto, entre ellos está el correr, nadar y
andar en bicicleta. Según un estudio publicado por la revista Neurology, el riesgo de padecer un
Infarto Cerebral disminuye hasta en un 40% si se ejercita de forma regular.

Fibra
El consumir alimentos ricos en fibra de manera continua ayuda a disminuir considerablemente el
riesgo de sufrir un infarto cerebral, esto es debido a que la fibra reduce la hipertensión arterial que
puede desencadenar los infartos. Aunque esta medida preventiva sirve más cuando la persona ha
consumido fibra durante toda su vida, aun así puede ser de gran ayuda en los adultos mayores.

Sobrepeso
A través de un estudio hecho por la Clínica Mayo, se comprobó que perder unos cuantos kilos
puede ayudar considerablemente a que se evite un Infarto Cerebral ya que los vasos sanguíneos se
expandirán lo suficiente para que no exista el bloqueo que lo provoque. Cabe señalar que sólo
funciona en adultos mayores con un sobrepeso muy ligero: entre 4 y 6 kilos. Un dato que hay que
tomar mucho en cuenta es que, los hombres con cintura mayor a 100 centímetros, y las mujeres con
una de más de 80 centímetro, tienen un mayor riesgo de sufrir un infarto cerebral e incluso
cardiovascular.

Existe el Infarto Cerebral silencioso, conocido así porque no presenta síntomas de alarma, pero
también está el que da señales antes de llegar y que se da entre personas entre 40-50 años de edad y
en adelante. Los síntomas pueden variar entre una persona a otra, pero hay que tomar en cuenta los
que a continuación nombramos para tomar las medidas adecuadas en caso de presentar alguno:

Dolor de cuello
A partir de los cuarenta años de edad, las arterias y los vasos sanguíneos comienzan a endurecerse,
por lo que al realizar ciertas actividades físicas a esa edad es necesario tener aún más cuidado de no
realizar movimientos bruscos con el cuello ya que esto puede provocar un rompimiento en el
revestimiento arterial, lo cual puede desencadenar un infarto cerebral, a esta condición se le conoce
como disección de la carótida. Si al hacer ejercicio se siente dolor en el cuello, es muy importante
tomarse una aspirina de manera inmediata para prevenir consecuencias mayores.

Bebidas energéticas y suplementos quemagrasa.
Estas bebidas, como los suplementos para quemar grasa, contienen ingredientes que pueden
contraer las arterias cerebrales y después colapsarse, provocando así un infarto cerebral. Es
importante no ingerirlos si se tiene hipertensión arterial alta o que algún familiar la haya padecido,
además de que contraen las arterias, también pueden endurecer los vasos sanguíneos y formar
coágulos que resultan muy peligrosos.

Carácter fuerte
Bajo un estudio realizado por el Instituto Nacional del Envejecimiento, se comprobó que las
personas con carácter muy fuerte, tienen las arterias carótidas más gruesas de lo normal y si se
encuentran bajo un episodio muy intenso de agresividad, se corre el riesgo de que el flujo sanguíneo
se ahogue en el cerebro, provocándole así un infarto. Es importante que estas personas sepan
controlarse bajo métodos o ejercicios de relajación que les ayude a disminuir su presión arterial.

Soledad
Según un estudio realizado por la Universidad de Chicago en adultos mayores solitarios, se
comprobó que las personas más solitarias tenían un incremento en su presión sistólica y que
no estaba ligado a su masa corporal, forma de alimentarse o ejercitarse. Al parecer, la soledad está
vinculada a una hormona del estrés cortisol, la cual provoca el aumento en la presión sanguínea y
que puede desencadenar un infarto cerebral.

Estrés
El estrés se ha convertido en un gran factor de riesgo para sufrir un infarto cerebral, según el
director del Centro de Infarto Vanderbilt, el doctor Howard Kishner, el estrés que se presenta fuera
de control y de manera continua, puede ser un gran factor de riesgo para presentar un coágulo
cerebral y presión arterial muy alta, provocando así un infarto cerebral.