Diabetes mellitus en adultos mayores


La diabetes mellitus es el nombre que designa un conjunto de trastornos del metabolismo que se caracterizan por un aumento en los niveles de azúcar en la sangre (o hiperglucemia) durante periodos prolongados. En 2013 se reportó que existían 382 millones de diabéticos en el mundo, por lo cual se le ha considerado como una epidemia de escala mundial.

La diabetes mellitus se ha clasificado en tres tipos:

  • Tipo 1: resulta de la dificultad del cuerpo para producir suficiente insulina. Este tipo de diabetes solía ser conocida como “diabetes juvenil” y aún no se saben sus causas.
  • Tipo 2: al comienzo produce en el metabolismo una resistencia a la insulina. Cuando la enfermedad avanza, puede aparecer una falta total de insulina. Las principales causas de esta forma de diabetes son el sobrepeso y la falta de ejercicio.

El tercer tipo de diabetes mellitus se conoce como “diabetes gestacional” y ocurre cuando una mujer embarazada sin historial diabético comienza a desarrollar hiperglucemia.

De todos los casos de diabetes mellitus, los de tipo 2 constituyen el 90%. Según estimaciones de la Secretaría de Salud, en 2010 la incidencia de adultos mayores de 50 años con diabetes mellitus fue de hasta el 50%.

Como ya se mencionó, las principales causas de la diabetes mellitus tipo 2 tienen que ver con los malos hábitos alimenticios y el sedentarismo. La herencia genética es otro factor de riesgo importante en el desarrollo de estos trastornos. Cuando existen antecedentes dentro de la familia, es mucho más probable que el paciente desarrolle diabetes. El diagnóstico tardío de este padecimiento en los adultos mayores puede tener el agravante de que se encuentre en una etapa demasiado avanzada como para llevar a cabo un tratamiento efectivo. Con el proceso de envejecimiento también aumenta la morbilidad así como la mortalidad de la enfermedad.

Los principales efectos de la diabetes mellitus en personas de edad avanzada son la deshidratación, predisposición a la enfermedad de Alzheimer, hipertensión arterial, infecciones y menor tolerancia a los medicamentos para tratar la diabetes como las sulfonilureas, lo cual dificulta aún más su cuidado.

Entre los principales síntomas de la diabetes mellitus están las ganas de orinar frecuentes, sed excesiva, hambre extrema, cambios de visión súbitos, hormigueo o adormecimiento en manos o pies, sensación de cansancio durante la mayor parte del tiempo, piel muy reseca, ulceraciones que tardan demasiado en sanar y infecciones más frecuentes de lo normal. Si a estos síntomas se le suma una condición previa de sobrepeso, entonces es necesario acudir al médico pues existe la posibilidad de presentar la enfermedad.

Para los casos de azúcar elevada en la sangre que requieren atención médica se suministra insulina para estabilizar los niveles de glucosa en el paciente. La persona que padece diabetes mellitus debe llevar una dieta acorde a sus necesidades pero también a sus gustos, la cual debe ser proporcionada por un especialista. Además, en el caso de los adultos mayores se recomienda una caminata de al menos 30 minutos al día que sirva como ejercicio, así como un entorno relajado y sin estrés que le permita mantener bajo control sus niveles de azúcar. Con el entorno y el tratamiento correcto, las personas con diabetes mellitus pueden tener una gran calidad de vida.